Padres de todos los tiempos han soñado siempre con poder elegir el sexo de sus hijos. A los “métodos caseros” para lograr un sexo u otro se unen hoy procedimientos científicos que ofrecen altas probabilidades de éxito. Hemos recopilado las técnicas más recomendadas para acertar a la primera.
El método Shettles se basa en las diferencias entre el esperma masculino y el femenino. El primero es más rápido, menor y más delicado, mientras que el segundo es más lento, de mayor tamaño y más resistente. Para determinar el sexo del bebé este método considera varios factores, incluidos el momento y la profundidad del coito, el pH de la mujer y la densidad de esperma.
Para concebir un varón este método recomienda mantener relaciones sexuales muy cerca del momento de la ovulación; antes del coito ducharse con una combinación de agua y bicarbonato (para hacer más alcalino el medio); tomarse un café; e incrementar la densidad de esperma (absteniéndose de mantener relaciones sexuales durante los 3 ó 4 días previos a la ovulación).
Además, advierten que el orgasmo libera en la mujer una hormona que hace más alcalino el medio, lo cual favorece las posibilidades de concebir un varón. También consideran la profundidad: cuanto más profundo sea el coito más probable será tener un niño. La alimentación es otro factor a tener en cuenta: los alimentos que favorecen a los varones son altos en sodio y potasio y están casi exentos de calcio y magnesio.
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